La Inquisición Española

Como prometimos en el anterior post de los Reyes Católicos, esta vez os traemos uno dedicado al la Santa Inquisición Española.

Antes de empezar, es mejor que olvidéis todo aquello que creíais saber acerca de esta institución. Hoy, mataremos un mito. Os contaremos una verdad que, quizás, nunca habíais escuchado.

Inquisición: Tribunal eclesiástico que inquiría y castigaba los delitos contra la fe.”

Esa es la definición que nos ofrece el Diccionario de la Real Academia Española sobre la inquisición.

Pero la Inquisición era más que eso, detrás de esta institución eclesiástica, se ocultaban los más ambiciosos y oscuros deseos del ser humano.

Al contrario de lo que todos puedan pensar, la Inquisición o Santa Inquisición no surge por primera vez en España, sino en Francia. Se fundó en 1184 en la zona de Languedoc, en el sur de Francia, para combatir la herejía de los cátaros o albigenses.

La Inquisición llega a España unos 65 años después, en 1249, implantándose en el reino de Aragón. Esta fue la primera Inquisición estatal.

Es muy probable que esta información haya llegado a vuestros oídos por primera vez pero, ahora, vayámonos a un momento de la historia más conocido por todos.

1469, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, conocidos por los Reyes Católicos, contraen matrimonio, uniendo así el territorio español.

Una de las misiones más importantes para los monarcas, sobre todo para Isabel, era unificar la religión en el territorio, siendo así el catolicismo la única religión aceptada por los reyes.

Por ello, todos aquellos judíos y musulmanes que seguían habitando en el territorio debían convertirse al catolicismo o marchar.

Este es uno de los motivos principales por los que la Inquisición, tal como la conocemos hoy, surge en este nuevo territorio unificado.

En una de sus visitas de la Reina Isabel a Sevilla, entre 1477-1478, el dominico Alonso de Ojeda, convence a la reina de que los conversos siguen con sus costumbres judías y musulmanas. Por lo que son falsos cristianos.

Escandalizada, la reina consulta a el arzobispo de Sevilla Pedro González de Mendoza y el dominico Tomás de Torquemada si la situación es tan grave como le comenta Alonso de Ojeda. Éstos elaboran un informe y lo remiten a la reina, confirmándole la noticia.

Es así como la Reina Isabel solicita permiso al Papa, para instaurar la Inquisición en Castilla y todos sus territorios.

 

El 1 de noviembre de 1478 el Papa Sixto IV promulgó la bula Exigit sinceras devotionis affectus, por la que quedaba constituida la Inquisición para la Corona de Castilla, y según la cual el nombramiento de los inquisidores era competencia exclusiva de los monarcas.

Este dato es muy importante: el nombramiento de los inquisidores era competencia exclusiva de los monarcas.

¿Esto que quería decir? A diferencia del resto de Europa, la Inquisición en España, era competencia de los Reyes Católicos, y no del Papa.

Esto marcará una gran diferencia entre la Inquisición Española y la Inquisición en el resto de territorios del continente.

Estando gobernada por los reyes, los cuales eran muy católicos, a los inquisidores se les exigía seguir estrictamente los Diez Mandamientos. De todos, el que más destaca con respecto a la inquisición es el quinto mandamiento: NO MATARÁS.

Efectivamente, la Inquisición no podía matar a los detenidos. El proceso era el siguiente:

  • Acusación: “Edicto de gracia”. Actos en los que se explicaban las distintas herejías y se animaba a los feligreses a liberar su conciencia.

  • Detención: Los “calificadores” analizaban el caso y determinaban si había herejía. A continuación, se procedía a detener al acusado.

  • Proceso: Se realizaban audiencias donde los testigos y el acusado hacían sus declaraciones.

La Inquisición no era más que un cruel grupo de investigación con capacidad para torturar y manipular la verdad por el bien de la religión y en su propio beneficio.

Con sus torturas, obligaban al reo a confesar aquellos delitos que hubiera cometido y aquellos que no. Éstas eran tan brutales que hacían al prisionero volverse loco o, incluso, a suicidarse.

No se puede negar que la Inquisición no hizo ningún bien, pero no se puede acusar a esta institución de los asesinatos. Ellos realizaban los informes donde se especificaban los crímenes y la pena a la que sentenciaba. Luego, la justicia civil, era quien llevaba a cabo la sentencia.

¿Esto que quiere decir? Aunque nos parezca irónico, la Inquisición Española nunca se manchó las manos de sangre. Todos esos artilugios de tortura que se pueden ver en museos como “El museo de la tortura – Santillana del Mar (Cantabria)”, no se usaron en España.

En España solo se permitían aquello métodos de tortura que no matasen o hicieran sangran al reo. Aquellos como el potro, tormento de agua o la garrucha.

Con estos métodos de tortura, se les rompían las articulaciones a los reos, se les sofocaba hasta el punto de casi ahogarse, pero sin dejarles morir. Pero nunca se mutilaba el cuerpo el prisionero cortándoles miembros o haciendo heridas abiertas.

En España, la Inquisición no fue abolida definitivamente hasta el 15 de julio de 1834, bien entrados ya en el S.XIX. En sus inicios, seguía las directrices el objetivo de los Reyes Católicos con rectitud: una religión única. Pero a medida que fueron pasando los siglos, ésta se desbocó, sin límites ni ley que los controlara.

En sus últimos años, ya no se trataba de judíos, herejes o musulmanes; sino de todo aquel que se opusiera a su poder.

Se desconoce el número exacto de víctimas que sufrieron el yugo de esta institución puesto que los únicos archivos que se conservan son a partir de 1560 al 1700, donde 49.092 judíos fueron procesados, siendo solo un 1’9% sentenciados a pena de muerte (alrededor de 980 personas).

En el Castillo de San Jorge, ubicado junto al Mercado de Triana, apareció una lápida en la que se mencionaban más de 1.000 ejecutados. Ricardo García Cárcel (Valencia, 1948), historiador y ensayista español, estima que unas 150.000 personas fueron procesadas por la institución, siendo un 2% de los casos que llegaban a ser condenados a muerte.

De todos los casos abiertos por el Santo Tribula de Inquisición en España, solo un 4% obtenían la pena capital. Mientras que, en Alemania, Francia y otros reinos de la Edad Media, las cifras que se barajan son bastante superiores.

Aun así, resulta imposible estimar el número exacto de víctimas debido a las lagunas documentales que existen. Es por ello por lo que sea muy probable que nunca se sepa realmente el número exacto.

 

 

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